Continúan las protestas ciudadanas contra los recortes de Cospedal

La ciudad de Guadalajara, al igual que el resto de las capitales de provincia de la Región, fue, una vez más, el lugar en el que casi un millar de ciudadanos mostraron su rechazo al desmantelamiento de los servicios públicos y a la reforma laboral perpetrados por el PP.

La manifestación partió del Palacio del Infantado y discurrió, como es costumbre, por la Calle Mayor hasta la Subdelegación del Gobierno, lugar en el que los representantes sindicales denunciaron la responsabilidad de un ejecutivo, el de Cospedal, dedicado en exclusiva a aporrear al pueblo con la macana de los recortes.
Definitivamente, no hay decoro en nuestra Comunidad Autónoma. La misma Presidenta que estrena una mansión de 700 metros cuadrados en uno de los lugares más exclusivos de Toledo, no tiene empacho en eliminar las ayudas a las guarderías públicas y a los comedores escolares, cerrar escuelas rurales, echar a la calle a los profesores, rebajar el sueldo a los funcionarios, destruir el servicio de extinción de incendios forestales, decretar el fin de las políticas activas de empleo y suprimir camas en los hospitales, por ejemplo.
Se nos repite machaconamente que este país ha vivido por encima de sus posibilidades y que toca hacer penitencia por los excesos. Mentira. Lo que ha ocurrido, y sigue pasando, es que unos pocos han vivido en plan marajá de Kapurthala y ahora, cuando sus negocios a crédito se vienen abajo, nos quieren cargar con el muerto de sus pérdidas. La verdad es que el pueblo anda deslomado y ya no soporta más peso, ni propio ni ajeno.
Si Cospedal no estuviera arropada por una legión de medios amigos, por otra parte especialistas en el linchamiento mediático del adversario, sus mentiras y abusos habrían sido aireados como merecen, se sabría lo de su mansión en la urbanización El Cigarral y la indignación ciudadana sería imparable. Pero en este bendito país, lo que queda de prensa, radio y televisión está en manos, casi exclusivamente, de una derecha vicaria del poder que tiene muy claro que hay que defender a los propios aunque rebuznen.