Lo que no cuenta Azucahica sobre la piscina cubierta municipal

La Alameda Agua y Salud S. L. pertenece al Grupo Rayet y es una empresa que nace en el año 2009 para gestionar instalaciones deportivas municipales en Azuqueca de Henares.

En el año 2009 había en nuestro municipio varias empresas, hasta cinco, que prestaban servicios de gestión en estas instalaciones municipales. Por aquel entonces se creyó conveniente unificar todos los contratos en uno solo y licitar de nuevo la gestión.

Esta decisión produjo una cierta inquietud en los trabajadores que ya desempeñaban esas tareas y que tenían miedo a perder derechos, salarios, condiciones laborales o, incluso, el empleo en el caso de que una nueva empresa aglutinara las funciones hasta ahora dispersas.

El gobierno municipal en el que entonces estaba IU atendió las demandas de los trabajadores y acordó que en el pliego de condiciones se estableciera la subrogación automática de los empleados ya existentes, y que los nuevos contratados se rigieran, al menos, por el convenio del sector, exigencias que se incluyeron en el pliego de condiciones objeto de la licitación. Para hacer efectiva esta cláusula el Ayuntamiento se arrogaba el papel de inspección de este servicio municipal.

El Grupo Rayet presentó su oferta y ganó el concurso en el año 2009, con lo que se le atribuyó, entre otros servicios deportivos, la gestión de la piscina municipal cubierta.

Casi desde el primer día empezaron las fricciones entre el Ayuntamiento y la dirección de la piscina climatizada, siempre motivadas por las mismas razones, a saber: sospechas de presiones a los trabajadores para que renunciaran a los derechos adquiridos así como negligencia en la gestión de las instalaciones.

En la anterior legislatura el Ayuntamiento intervino en los asuntos de la piscina cubierta municipal siempre que fue necesario ejerciendo tareas de inspección, como le corresponde. Es lo que tienen los gobiernos de coalición en los que no existen rodillos ni mayorías absolutas que impongan y tapen. En cambio, la actitud del gobierno municipal ahora, con mayoría absoluta del PSOE, es muy distinta para desgracia de los trabajadores de la piscina cubierta. Hay una especie de connivencia sorda con Rayet y se extiende la sensación de que al concejal Escudero le molesta que se ponga en cuestión y se vigile el funcionamiento de una concesión municipal de la cual es, le guste o no, responsable último.

En esta legislatura han ocurrido al menos dos hechos gravísimos en la piscina cubierta municipal que hubieran merecido la respuesta fulminante del concejal Escudero y la enmienda tajante a Rayet, que podría llegar incluso a la retirada de la concesión por incumplimiento de sus obligaciones: el despido el 22 de diciembre de 2011 de una trabajadora que estaba de baja por maternidad y el despido de otra trabajadora, el 24 de enero de 2014, por defender sus derechos y su salario.

En ambos casos, quien tendría que ejercer la labor de inspección, el señor Concejal de Deportes y Portavoz del Grupo Socialista, no lo hizo. Sólo cuando IU le obligó a ello convocó las comisiones de seguimiento, aunque de mala gana y con un nulo deseo de buscar la verdad.

El primer despido dio lugar a la petición de una comisión de seguimiento por parte de IU (14 de febrero de 2012) que, a efectos prácticos, no sirvió para nada por la inacción del señor Escudero.

El segundo despido llevó a IU a pedir otra comisión de seguimiento en la que, a la luz de la experiencia pasada, planteó que comparecieran dos representantes sindicales y otro de Rayet.

Lo que ocurrió en esta comisión merece ser explicado con el mayor detalle. Por parte de Rayet aparecieron tres representantes (Joaquín Joven Martínez, Antonio Puy Gallego y Fernando López Abad), cifra muy abultada a nuestro modesto juicio porque con un compareciente hubiera sido bastante, el señalado por IU (Fernando López Abad) que, por cierto, casi no habló quizás porque tenía mucho que callar. No sabíamos que Rayet iba a enviar una tan nutrida embajada a la comisión hasta que entramos en ella. Allí se nos informó que los señores Joven y Puy habían sido invitados por el concejal Escudero, al cual le debía parecer que era mejor que Rayet apabullara con tantísima presencia porque siempre es más fácil ir arropado a los malos tragos.

La batuta por parte de Rayet la llevó el señor Joven, a la sazón director de recursos humanos, que empezó diciendo que el despido estaba en los tribunales, que no iba a consentir juicios paralelos y que no había nada que esclarecer. Tres frases como tres soles que ponían de manifiesto su talante “colaborador” y sus maneras arrogantes.

El portavoz de IU, Alvarado, preguntó a los representantes de Rayet lo siguiente: al señor López Abad, si insinuó en algún momento que el despido había sido inducido por el Alcalde o el Concejal de Deportes, como denunciaba la trabajadora, a lo que respondió  con un escueto, nervioso y nada convincente“no”. Al señor Joven, si se había apercibido antes a la trabajadora despedida, a lo cual dijo también que “no”, si le parecía oportuno despedir a una trabajadora no apercibida con anterioridad sobre la base de un informe redactado por un director que, a su vez, también había sido despedido por el grupo Rayet (es el tercero que despide), a lo cual contestó que le parecía cosa muy normal y, para terminar, si despedir a una trabajadora durante una baja por maternidad le parecía un buen ejemplo, a lo cual respondió que sobre ese asunto no tenía nada que decir.

El señor Joven contestaba y se movía con mucha suficiencia, como si tuviera muchas tablas en el arte del despido y de mover trabajadores de un lado a otro como fichas de parchís, tanto que se relajó y dijo que el despido de la taquillera tenía que ver con una misteriosa reorganización del servicio.

El concejal de IU no dio crédito a lo que acababa de escuchar. El señor Joven, director de recursos humanos de Rayet, al que traicionó su suficiencia, reconoció que las causas del despido aducidas por la empresa eran un montaje, una pamema, un velo, y que había otras que no fueron explicadas.

No causó efecto visible en el concejal de deportes esta indiscreción tan esclarecedora, tampoco en las otras dos concejalas socialistas allí sentadas que tuvieron a bien seguir en silencio. Hasta uno de los concejales del PP presentes en la comisión expresó su perplejidad ante lo declarado por el señor Joven y propuso a la empresa una solución de compromiso, a lo cual los señores de Rayet también se negaron, en un nuevo gesto altanero que muestra el calzado con el que pisa Rayet en esta humilde provincia que se llama Guadalajara.

También habló el señor Puy para decir que vislumbraba que alguien quería “montar” algo extraño alrededor de un simple despido, a lo cual el concejal de IU, Alvarado, dijo que el verbo “montar” no era el más apropiado para describir lo que allí pasaba, que de “montar” viene montaje, que una comisión de seguimiento es algo muy serio y no un montaje y que un despido no es algo simple sino una tragedia, especialmente cuando no está justificado.

Por su parte, las representantes sindicales y trabajadoras de la piscina aseguraron que la taquillera nunca había sido advertida por la empresa de que estuviera realizando mal su trabajo, que era una empleada muy cumplidora y que nunca ningún compañero de trabajo había mostrado queja alguna contra ella.

Tampoco sirvió este testimonio para arrancar algún gesto de misericordia o de duda en los tres concejales socialistas, dos de ellos mujeres, que volvieron a optar por hacer la estatua.

En conclusión, Rayet ha vuelto ha despedir a una trabajadora de una instalación municipal sin motivo alguno, aduciendo un cúmulo de mentiras y con la aquiescencia por omisión del Alcalde y del Concejal de Deportes, que luego se ponen la bufanda progresista y claman contra Cospedal, Montoro y Gallardón por enemigos de Azuqueca de Henares en concreto y de las mujeres trabajadoras en general.

Rayet tiene un chollo con el señor Escudero, lo contrario que Azuqueca de Henares con él, ciudad para la que este concejal resulta una carga muy pesada, y no digamos los trabajadores de la piscina municipal cubierta, para quienes el edil constituye un peligro evidente y manifiesto.

En todo este asunto sobre el cual los jueces dictarán sentencia en su momento destaca la asociación de mujeres Crisol, una marca blanca más del PSOE en Azuqueca de Henares, que no ha tenido ningún problema en realizar actos con La Alameda Agua y Salud para conmemorar el 8 de marzo, día internacional de la mujer.

No se ha escrito aún el último capítulo de esta historia, en el que pediremos responsabilidades plenas. Ya llegará.