Cospedal le da la puntilla al Hospital Provincial de Guadalajara para convertir la sanidad, que es un derecho, en un negocio

Se confirman las peores previsiones. El PP echará a la calle a 85 trabajadores del Hospital Provincial de Guadalajara, lo que conducirá a cerrar definitivamente 60 camas. Los damnificados, además de los pacientes, serán diez médicos, 22 enfermeras y otros tantos auxiliares de enfermería, 14 auxiliares administrativos y 12 celadores.
Se imponen las mentiras del PP. Cospedal ha venido para echar a los trabajadores a la calle, destruir los servicios públicos, discriminar entre ricos y pobres, abaratar salarios, postrarse ante los banqueros y poner en peligro la vida de las personas, en este caso los enfermos sin recursos.
Cospedal tiene claro que hay que despellejar la presa, el Hospital de Guadalajara, antes de ofrecerla a CAPIO, multinacional dirigida por un fondo de capital riesgo en el que está muy bien colocada la hermana del Consejero de Sanidad, una tal Teresa Echániz Salgado y en la que, también, tiene intereses económicos su consorte, Ignacio López del Hierro. Y si CAPIO no acepta el encargo ya vendrá otro aprovechado a hacer negocio de la desgracia ajena, que en eso consiste estar enfermo.
Este apaño supura la mayor sordidez. Con el pretexto de la crisis se dejan las plantillas de profesionales sanitarios bajo mínimos. La sanidad pública, por tanto, se deteriora concienzudamente, los enfermos con medios huyen a la sanidad privada y lo que queda de la pública pasa a ser gestionado, con costes salariales muy bajos, por el sector privado que,  además, se asegura un canon de la administración durante veinte o treinta años por prestar a muy bajo coste un servicio raído. Para redondear el negocio, los mismos que cobran el canon público dirigen hospitales privados que reciben con los brazos abiertos a aquellos enfermos capaces de pagar su curación, cobrando así por partida doble: de los impuestos de los trabajadores por recetar paseos y agua del grifo a los pacientes sin medios, y de la chequera de los que se pueden permitir un tratamiento en condiciones.
Por este camino, los señores del PP, que tanto emulan al comendador Fernán Gómez, empujan a los ciudadanos a organizar un Fuenteovejuna a escala nacional. Cuando se alteran los pueblos agraviados… Al tiempo.