Crónica del Pleno del 11 de septiembre

El Pleno constaba de nueve puntos en el orden del día.

El primero consistía en el examen y votación de los anteproyectos de explotación y de obras del tanatorio municipal, que fueron modificados por el gobierno para hacer más apetecible el negocio funerario.

Se traían estos cambios al haberse declarado desierto el primer intento de concesión. Proponía el gobierno la subida de las tasas por estancia y cremación, junto con una reducción importante de la inversión inicial a cargo del prestador del servicio. Quiere esto decir que la empresa adjudicataria cobrará más por sus servicios e invertirá menos en la obra, al menos inicialmente, lo cual significa mayores beneficios para el concesionario. Mantiene el gobierno, además, un período de explotación a 50 años, que es un exceso, y la negativa a regular otras cuestiones en las que va a estar el negocio funerario (traslados desde el hospital, trabajos elementales de tanatopraxia y retirada obligatoria de prótesis) a lo que se une que el futuro tanatorio prestará servicio a toda la comarca (más de 50.000 personas) y no sólo a los vecinos de Azuqueca de Henares. La consecuencia de todo lo anterior es que el beneficio durante el medio siglo de concesión superará con creces los 5 millones de euros estimados por el gobierno municipal. Llama mucho la atención, además, que el gobierno valore como mejora, hasta con un 20% del total de la puntuación, un menor plazo para terminar las obras porque el que hay estipulado es ya muy breve (sólo seis meses), lo cual es premiar unas urgencias que únicamente se explican porque hay unas elecciones a la vuelta de la esquina y al PSOE le vendrán muy bien inauguraciones y cortes de cintas de aquí a mayo.

Tras estos cambios favorecedores del negocio, la opinión de IU sobre el tanatorio no cambió sino que se afirmó. Lo diremos una vez más, aunque siempre habrá maliciosos que no escuchen y repitan sus falsedades: estamos a favor de un tanatorio municipal, pero no con estas prisas y hecho de cualquier modo, porque una concesión a medio siglo es una hipoteca pesadísima que limitará y mucho la libertad del Ayuntamiento durante nada menos que siete legislaturas.

No convencieron al PSOE las razones de IU, como en plenos anteriores, porque la discusión sobre el tanatorio está en bucle. Así que se repitió la votación y su resultado. La mayoría absoluta del PSOE se impuso, a la que se sumó el voto favorable de los concejales no adscritos, con lo que se aprobaron las nuevas condiciones que regulan la concesión del futuro tanatorio. IU se abstuvo y el PP también, aunque este último por razones diferentes.

Resuelto lo anterior, el Pleno entraba en el apartado de las mociones: dos del PSOE y una de IU.

La primera moción del PSOE, en la que se solicitaba al gobierno central la extensión del subsidio de desempleo a parados de larga duración sin ingresos y a otros colectivos muy desfavorecidos, se convirtió en declaración institucional.

La moción era justa. Pero reslata, y por eso lo advertimos, el giro propagandístico hacia la izquierda que, con mociones como la referida, practica un PSOE que gobernó en contra de lo que ahora proclama y que acaba de elegir como jefe a alguien de su ala derecha, lo cual no es un inconveniente en un país en el que la ciudadanía aplaude al político que se arrastra por hormigueros y sálvames, sin que importe que estas apariciones se hayan negociado en secreto con los directores de estos programas, algunos simplemente telebasura, cumpliéndose aquello de que el medio es el mensaje, porque a algunos les basta con ser vistos y a otros ni con ser escuchados, porque hay muchos ojos y pocas entendederas, triunfo del homo videns sobre el homo sapiens.

Las dos mociones restantes, una del PSOE y otra de IU, trataban sobre lo mismo, el rechazo absoluto a que el PP cambie a su favor el sistema electoral ocho meses antes de las elecciones municipales y autonómicas.

El objeto de las mociones, decíamos, era idéntico, aunque la de IU era más completa puesto que no se quedaba en el “no” sino que defendía, además, en la elección de los alcaldes la proporcionalidad y la representatividad dentro del parlamentarismo.

La lógica dictaba que se fundieran las dos mociones en una, con todos los añadidos necesarios, para discutir el asunto, que es lo que se hizo.

Lo que propone el PP es muy fácil de explicar: conseguir el 60% de los concejales con el 40% de los votos o, dicho de otro modo, ganar las elecciones perdiéndolas, robándoles a los que obtengan el 60% de los votos una porción de sus concejales.

El PP quiere hacernos creer que 4 es más que 6, porque le conviene, porque sabe que sacará un cuatro, como mucho, en las próximas elecciones locales, pero necesita un seis para gobernar.

A esta trampa le llama el PP elección directa de los alcaldes, eufemismo que tapa el mayor tongo electoral desde los tiempos de Romero Robledo y de Romanones, antecedentes preclaros de esta derecha que nos oprime, y que conlleva que gobierne la minoría mayoritaria frente a la mayoría minoritaria.

Sólo el PP votó en contra de la fechoría, sin razones ni argumentos, más allá de repetir lo que ordenaban sus jefes, discurso caducado antes de la lectura como la resistencia de Baler.

Y así terminó el Pleno, más temprano que otras veces.