Una investidura estropeada por la mala educación de algunos socialistas y la permisividad del nuevo alcalde, José Luis Blanco

Comenzó el Pleno con el juramento o promesa de los electos. Los concejales de IU lo hicieron por imperativo legal (en lo referente a la sumisión al rey). El resto de los munícipes, también los del PSOE, juraron o prometieron lealtad a Felipe VI sin matices.

Las señoras y señores concejales del PSOE son muy libres de mostrar fidelidad a la causa borbónica, monárquica o dinástica, dicho lo cual les rogamos que hagan el favor de no ponerse estupendos cuando pontifiquen sobre la igualdad entre hombres y mujeres, clamen por la abolición de los privilegios por razón de cuna o defiendan la superioridad democrática de la república sobre la monarquía.

Tras la toma de posesión, correspondía elegir Alcalde. Transcurrió el asunto sin sorpresas. El PSOE votó a su candidato, al igual que IU y el PP a los suyos. Ciudadanos se abstuvo y también el señor mormón, el de la falsa candidatura de Ganemos con la que timó a más de 800 votantes.

Quiere esto decir que Blanco se convirtió en Alcalde sólo con los votos de su grupo (10 frente a 11), que no tiene mayoría absoluta y que para gobernar deberá negociar con la oposición. Con qué parte de ella, cómo y para qué son cosas que dependen de su voluntad.

Finalizó el Pleno con los discursos de los portavoces. El de la nuestra, María José, fue penetral, trató lo obligatorio y evidente, con seriedad y rigor: felicitaciones al nuevo Alcalde, agradecimientos a nuestros votantes, una explicación de lo ocurrido desde las elecciones hasta el día de la investidura y, finalmente, recordatorios importantes (la falta del lealtad del PSOE con IU en anteriores gobiernos de coalición), sugerencias (la próxima legislatura habrá de estar dedicada a las personas y a curar en la medida de lo posible las heridas de la crisis) y advertencias para el futuro (cerrar las posibles puertas giratorias y la tentación de usarlas, por ejemplo).

El meollo del discurso de María José consistió en relatar lo ocurrido desde el día de las elecciones hasta el Pleno de investidura. Contó la portavoz de IU que sólo hubo dos reuniones con el PSOE y que lo fueron a iniciativa del PSOE como es natural. En la primera, el PSOE pidió a IU el apoyo o la abstención favorable a su candidato, porque sí, sin proponer ninguna medida a favor del municipio y de sus vecinos. En la segunda y última, IU entregó al PSOE un documento de doce puntos de aplicación inmediata para mejorar la vida de las personas como condición para la abstención o, incluso, el voto favorable.

El señor Blanco consideró inaceptables las peticiones de IU, se supone que por juzgarlas excesivas o inconvenientes, entre las que figuraban, por ejemplo, la auditoría de las privatizaciones de la anterior legislatura (comenzando por la del alumbrado público), un compromiso contra nuevas privatizaciones de servicios municipales, abrir un restaurante solidario para dar de comer a las familias necesitadas, crear una bolsa municipal de vivienda de alquiler para evitar desahucios, eliminar las subvenciones a los espectáculos taurinos a partir de 2016, suprimir la revista municipal Azucahica por lamerona y manipuladora o lograr la autofinanciación de las fiestas excepto en lo relativo al desfile de carrozas y los espectáculos infantiles.

Simpatizantes del PSOE situados en la retaguardia (que no es el lugar de los valientes) del salón de Plenos se comportaron groseramente cuando nuestra portavoz desgranaba su discurso.

La señora Pérez Salazar fue interrumpida varias veces por los abucheos, improperios y el cocerío de la orla avillanada que vino a hacerle la claqué al señor Blanco. Decepcionó el nuevo alcalde como presidente del Pleno al permitir las faltas de educación de los suyos. Reconvino sin convicción a sus maleducados mientras que insinuó varias veces que la portavoz de IU gastaba más tiempo del debido en hablar, animando así a los de las coceduras a continuar con sus rebuznos.

Coronó su estreno el nuevo alcalde hablando el tiempo que le dio la gana y diciendo lo que le pareció sin que nadie le interrumpiera, muy al contrario de lo que los suyos permitieron a otros.

Entre los groseros había personajes muy conocidos, exconcejales socialistas incluso, fanatizados por encoframiento entre cuatro ideas de pacotilla con las que van malviviendo mientras tiran a dar.

Parafraseando al clásico, porque nada ocurre por vez primera, sentenciamos aquello de “En fin, Blanco consientes que por tu fama se rebuzne, sin ton ni son…”

Mal empezamos la legislatura con estas faltas de respeto y con estas tibiezas y comprensiones de un Alcalde que se muestra de parte y sectario en los Plenos cuando son los suyos los que atentan contra la libertad de expresión de un representante municipal.

El día 13 los concejales y votantes de IU no sintieron que el Alcalde recién elegido, José Luis Blanco, fuese el Alcalde de todos. Qué triste.

Si quiere conocer el discurso de nuestra portavoz pinche aquí.

Si quiere conocer el documento que se le presentó al PSOE con los doce puntos pinche aquí.